Dale vitá a tu vitá

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Somos lo que pensamos y vivimos

Tuesday, September 7, 2010

Escrito interesante

http://www.articularte.com/?p=1032&ref=nf
¿Fe ciega?

¿Fe ciega?

La Neuropsicología me apasionaba. Descubrir el cómo, dónde y por qué  se sucedían los mecanismos del cerebro que transformaban química en hechos y conductas, era uno de los viajes más apasionantes que jamás había realizado.
Fui construyendo un mapa de conocimiento, como si de un gigantesco puzzle se tratara, no por la dimensionalidad más que por la cantidad de pequeñas piezas que debía encajar. Con la satisfacción de ir adivinando en mi avanzado empeño la silueta que ya se dibujaba detrás de mis horas de entrega a tamaña acción.
Memoría, Atención, Lenguaje..Emoción, Percepción. Todo parecía reduscubrirlo y definirlo al fin con la Neuropsicología. Mi interés y admiración se asemejaban más a un sentimiento quasi místico que científico. A esa etapa le debo la convicción de que la Ciencia es la religión del S.XXI.
Y sí; descubrí y aprendí muchas cosas. Siempre he dicho que siento pasión por las letras pero devota admiración por las ciencias, especialmente la genética, la biología,la neurología..Cualquiera que haya asomado minimamente la punta de su nariz en alguna de estas disciplinas sabrá entenderme, porque realmente la perspectiva que te ofrecen de la vida es cuanto menos intrigante.
Por un tiempo sólo veía sinapsis por todas partes! Y leía a las personas en términos de neurotransmisores, que en mayor o menor cantidad, con más o menos agilidad, transportaban las ordenes de su conciencia hasta convertirlas en milesimas de segundos en movimiento.
Me parecía que todo encajaba,que no había mayor misterio que saberlo.Que todo tenía o podía tener respuesta.En un componente, en un impulso, en un átomo!
Me apasionaba la Neuropsicología…
hasta que descubrí la mirada errática del primer accidentado.
Cuando miré las manos desobedientes de un chaval que antes de haber empezado a vivir ya había estrellado contra el asfalto todas sus posibilidades.Y no había marcha atrás.
Cuando entré el primer día en un sala, y en el fondo ví un niño destrozándose la cara con tanta fuerza que sus propias manos sangraban también en el cruel intento reiterado de saberse él.
Cuando me despedí de aquella paciente que marcó mi vida profesional demasiado temprano, atada en una cama, y sus aullidos me seguían por el pasillo diciendo mi nombre, liberando la única parte de ella que no habían inmobilizado.
Cuando empezé a saber qué poco vale una vida sin recuerdos, porque un buen día se te empieza a suicididar precipitadamente la neocorteza.
(…)
Tantas piezas que con cuidado había coleccionado se caían..! Se desmoronaba el altar de los porqués y las razones.
Se dislocaban y desordenaban hasta mis propias sinapsis! ¿De qué me servía tanta explicación si no podía evitarlo? Que cruel sed me parecía haber tenido. Que cobardía entender las cosas sólo cuando han sucedido.
Nunca me había planteado ejercer la adivinología…pero fui ingenua.Regalé un exceso de devoción obviando la leve franja de inexactitud de “mi ciencia”. Justa y precisamente aquella que hacía casi inservible el resto de la esfera. La falta de anticipación y predicción. El factor que una vez más me alejó de cualquier Dios.
Donde habita ese vacío se cuela e instala la fe. Dónde ya no hay más respuestas…
Me apasionaba la Neuropsicología…pero ahora me aterra!

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